Hoy hubiera preferido no encontrarme a mí misma | Herta Müller

No. Arbitrario.

Está prohibido, no importa por qué. Sobrevivir lo impone: es imperativo mantener la cordura en un contexto donde sobran preguntas y hay carestía de respuestas. De hecho, en la Rumania de Ceaucescu hay carestía de todo, especialmente de sentido.

“En el camino me resultaba sospechoso que arriba, en el cielo, hubiera algo hermoso y en la tierra, abajo, no hubiera ninguna ley que prohibiese mirar a lo alto”. ¿Cómo prohibirles ver la luna? En serio, cómo. Locura.

Quizás porque acababa de releer Graffiti, de Cortázar, ese párrafo me hizo recordar aquello de que “nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar”. Hay esperanza si lo que somos permanece a pesar del miedo.

Hoy hubiera preferido no encontrarme a mí misma, es la narración del más cruel de los desasosiegos por no tratarse de uno impuesto por el azar, sino por obra humana. Cuando todo puede ser diferente y aun así sigue igual, qué queda si no la demencia. Tristeza.

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