La ruleta rusa de medicarse en Venezuela

* Los riesgos sanitarios que el Tribunal Supremo de Justicia buscaba blindar con su sentencia del 9 de junio de 2016 –evitar la exposición de la población a fármacos susceptibles de afectar la salud– son ya una realidad a causa de la aguda escasez

* Los casos de adulteración, falsificación, venta ilegal, fallas en la calidad de los fármacos y la importación de genéricos cuestionados por la FDA se han incrementado. El Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel reporta 55 alertas sanitarias por circulación de medicamentos ilícitos, 27 por fallas en la calidad y 67 por cambios en la ficha de seguridad de los fármacos

* La ley sancionada por el Parlamento para atender la crisis nacional de salud hubiera permitido recibir, de manera legal y segura, fármacos e insumos de la Organización Mundial de la Salud y de la Cruz Roja Internacional. Con el veto del TSJ a la recepción de ayuda humanitaria, miles de pacientes venezolanos se seguirán persignando y tomando lo que les den

Por Gitanjali Wolfermann @GitiW

 

“¿A usted qué le parece este medicamento?”, preguntó la señora y le entregó la cajita. El farmacéutico inspeccionó el producto con cuidado y dio el veredicto: “no tiene registro sanitario, sin eso no hay garantía sobre la calidad y seguridad del medicamento”. A la señora se le aguaron los ojos. “Qué voy a hacer ahora, Freddy, yo no tengo recursos, tengo que usar lo que me den”.

Así estamos, muchos prefieren tomarse el medicamento a pesar de las dudas acerca de la calidad, asegura Freddy Ceballos, farmacéutico y presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana. Desde que se agudizó la escasez de medicamentos, que según Fefarven supera el 80%, a la farmacia de Ceballos han llegado numerosos pacientes con medicamentos sin el debido registro sanitario e inclusive con genéricos sobre los que la Food and Drug Administration (FDA) ha levantado alertas.

No se trata de casos aislados. De acuerdo con la página web del Sistema Nacional de Farmacovigilancia (Cenavif) del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, actualmente hay 55 alertas sanitarias por circulación de medicamentos ilícitos, 27 reportes por fallas en la calidad y 67 por cambios en la ficha de seguridad de los fármacos. No obstante, el sistema de vigilancia, en vigor desde 2009, podría acusar un subregistro ya que el mismo se alimenta de reportes que realizan los propios laboratorios y, en menor medida, de las denuncias que presentan pacientes y personal sanitario.

Alertas sanitarias

 

“Mucha gente no denuncia porque su situación es muy comprometida, sobre todo si se trata de medicamentos que recibieron del Seguro Social, por ejemplo, genéricos cuya calidad está en entredicho por la FDA y que les causan efectos secundarios terribles”, explica Ceballos.

Tampoco denuncian aquellos cuya desesperación los ha llevado a pagar hasta 70.000 Bs por medicamentos oncológicos como Avastin, Herceptin y Mabthera, ofertados en las redes sociales tras haber sido sustraídos del IVSS, como consta en una comunicación que Fefarven envió al presidente del Instituto, Tnte. Cnel. Carlos Rotondaro, en abril de 2016. Ni reportan quienes compran anticonceptivos a través de las redes sociales ante la ausencia del producto en las farmacias.

Menos aún denuncian quienes para abastecer los menguados inventarios de sus droguerías y farmacias compran fármacos a “maletineros”, como se conoce a los vendedores de medicamentos de distribuidores no autorizados.

La escasez potencia los riesgos

Expertos de la Organización Mundial de la Salud describen en un reportaje publicado en la revista Newsweek en septiembre de 2015, que el incremento a nivel mundial en la circulación de medicamentos falsificados o adulterados responde principalmente a dos fenómenos, el primero es el aumento de las compras de fármacos a través de internet; el segundo es cuando hay contextos de escasez.

“Cuando hay escasez, los hospitales y clínicas se saldrán de los canales normales de suministro y los criminales explotan esa situación”, dijo a Newsweek el oficial de la OMS, Michael Deats.

Efectivamente, la escasez de medicamentos en Venezuela ya está favoreciendo el segundo tipo de fenómeno descrito por la OMS. “Debido a la escasez, ahora se escucha mucho que las farmacias compran a distribuidores clandestinos; también hemos visto casos de farmacias y centros de salud con sus facturas de compra legales en las que se colaron lotes falsificados debido a que en las droguerías adquirieron los productos a distribuidores distintos. El objetivo es justamente ese, infiltrar los productos adulterados en los canales regulares de distribución”, explican fuentes del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (INHRR) que piden la protección de su identidad.

Los riesgos sanitarios que el TSJ buscaba blindar con su sentencia del 9 de junio de 2016, a saber, evitar la exposición de la población a “fármacos susceptibles de afectar la salud y de prohibida administración a seres humanos”, son ya una realidad a causa de la aguda escasez, toda vez que los venezolanos buscan con desesperación hacerse de los medicamentos por cualquier vía: robados, comprados en redes sociales o donados.

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