Laboratorios reducen su fuerza de venta ante ausencia de medicamentos en el mercado

La debacle estaba anunciada. En un año los laboratorios redujeron su fuerza de venta en 41%, pasando de 6.000 visitadores médicos en junio de 2015 a 2.500 en junio de 2016. Quienes aún conservan su empleo saben que la movida de mata no ha terminado, y la incertidumbre deviene en tristeza pues, más que un problema personal, la merma de trabajadores evidencia que no hay productos que promocionar en el país. Este el resultado de una deuda con el sector farmacéutico que asciende a 6.500 millones de dólares | Por Gitanjali Wolfermann @GitiW

 

De pie en la farmacia que visita desde hace dos años, la representante de ventas de un reconocido laboratorio mira en silencio la escena. Un hombre saca del bolsillo un récipe arrugado y lo entrega al farmaceuta. “Esto no lo tenemos”, le dice la voz desde el otro lado del mostrador. La visitadora médica quisiera decirle aún más: que deje de buscar en las farmacias porque ese medicamento se dejó de importar hace más de un año; que tiene más chance de conseguirlo bachaqueado en las redes sociales, pero que tenga cuidado no sea que compre un producto falso o vencido; que mejor lo pida a algún familiar que viva fuera del país; o que se vaya a una ONG a ver si alguien donó una cajita. Pero no dice nada y observa en silencio como el hombre abandona la farmacia con las manos vacías.

La representante de ventas, quien pidió el resguardo de su nombre, es uno de los 2.500 visitadores médicos que aún conservan su trabajo. Comenzó en Laboratorios Bayer en 2012 y sabe que no llegó en la mejor época de la industria farmacéutica. La atrajo un paquete de beneficios que incluía cuatro meses de utilidades, un mes de vacaciones, la posibilidad de viajar a conferencias internacionales, la capacitación constante, los bonos de productividad, el seguro de vida y el HCM, el financiamiento de un carro nuevo; pero también el reto de un trabajo en el que había que prepararse para competir, destacarse para ser el mejor.

Laboratorios

 

“En 2012 los lanzamientos de medicamentos tipo rumba eran cosa del pasado, ya en ese entonces se organizaban eventos más modestos, orientados hacia el área científica. Lo positivo era que aún se manejaban buenos inventarios de los productos. Era un trabajo difícil, recuerdo que al inicio me fue muy duro competir contra un medicamento que ya estaba posicionado en el mercado y visitadores que se habían ganado la confianza de los médicos”, rememora.

Tan solo un año después, a mediados de 2013, comenzó a notar el déficit de visitadores de los laboratorios con los que competía. Al principio se trató de casos puntuales, laboratorios pequeños que no lograban adjudicación de divisas y dejaban ir a su fuerza de venta, pero al llegar 2014 la movida de mata comenzó a hacer estragos visibles en las plantillas.

“Al principio eran competidores pero con el tiempo fueron colegas con nombre y apellido. Vi salir, primero a cuenta gotas y luego de un zarpazo, a visitadores de Sopharma, Pfizer, Lilly, Elmor, AstraZeneca, Merck Sharp & Dohme, Sanofi y Novartis. En Bayer, puertas adentro todo es una gran incertidumbre, en los pasillos sólo escuchas una pregunta: ¿qué va a pasar con nosotros?”, relata la visitadora.

La escasez de medicamentos no pudo ser menos sorpresiva para el Gobierno, toda vez que la Ley de Medicamento dispone en el artículo 52 que cada laboratorio y casa de representación debe informar a las autoridades, por escrito y con tres meses de antelación, acerca de la interrupción parcial o total en la producción e importación de medicamentos.

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