“Ser ateo no equivale a ser inmoral”

80 % de los venezolanos opina que creer en Dios es esencial para ser una persona con valores sólidos, muestra un estudio del Pew Research Center. El presidente de la Sociedad Atea Venezolana, Daniel Barrios, señala que tal percepción evidencia ignorancia sobre lo que significa ser ateo, ignorancia que tiene su origen, argumenta, en un sistema escolar cuyo objetivo es enseñar a la gente a obedecer, no a pensar | Por Gitanjali Wolfermann

“Hay personas cuyo fanatismo religioso, o más que eso su ignorancia sobre lo que es el ateísmo, los lleva a asumir posiciones extremas”, afirma Daniel Barrios, joven de 21 años, estudiante de Educación de la Universidad Central de Venezuela, quien preside la Sociedad Atea Venezolana desde su fundación en 2013. Ese mismo año, el Pew Research Center publicó un estudio que evidenció que en 22 de los 39 países encuestados, se afirma que es esencial creer en Dios para la asegurar la integridad moral de las personas.

En Venezuela la proporción a favor de dicha premisa fue de 80-20. En Latinoamérica, El Salvador (93-7) y Brasil (86-13) encabezan la lista; únicamente en Chile (55-43) y Argentina (52-47) no se apoyó la correlación de manera mayoritaria. Ninguno de los 9 países europeos encuestados se mostró a favor de la necesidad de creer en Dios como un requisito para ser moralmente íntegro. Una de las conclusiones del estudio fue que a menores ingresos per cápita, hubo más apoyo hacia la proposición. La única excepción a ese patrón fue Estados Unidos, donde 53% de los encuestados sí consideró esencial para la moralidad de la gente la creencia en Dios.

Otra conclusión fue que a mayor edad y menor nivel educativo, la tendencia a favor crecía. Con apenas 21 años y cerca de obtener su licenciatura en Educación, Barrios parece tener los ingredientes que llevan a cuestionar el mundo y la lógica de sus premisas. “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”, cita a Newton a minutos de comenzar la entrevista. Lo acompaña Juan Marchena y Guillermo Celis, voceros de la SAV, cuyas aportaciones también incluimos.

– Las posturas radicales suelen generar suspicacia y muchas personas cuestionan si es realmente posible ser ateo…

DB: Primeramente quiero comenzar aclarando que ser ateo significa no creer en Dios. Hay mucho desconocimiento acerca de lo que significa ser ateo, que es simplemente no creer en dioses. En Venezuela hay problemas muy graves, si vemos la pirámide de Maslow, notamos que no tenemos ni la alimentación ni la supervivencia garantizada, cuando las personas llegan a ese extremo y no consiguen cómo subsistir, recurren a lo único que tienen: sus creencias mítico religiosas. ¿Cuál es la diferencia entre una persona creyente y nosotros? que para resolver los problemas nosotros no apelamos al apoyo de un ser de cuya existencia no hay pruebas científicas; creemos que los seres humanos somos los únicos responsables de lo que hagamos y dejemos de hacer para resolver nuestros problemas. Respetamos a aquellos que creen en un ser divino, pero sinceramente cuando estás aquí en la tierra y tienes los problemas de frente, la única solución es afrontarlos con tus propias habilidades.

– ¿Cómo llegan ustedes a asumir que son ateos?

DB: Yo llegué a donde estoy porque me paro en los hombros de gigantes. Cuando se tiene una herramienta como Internet y puedes acceder a tanta información, creo que es una irresponsabilidad no investigar más allá de la superficie. Yo empecé a investigar desde los 10 años, mi papá es amante de la filosofía y en casa teníamos una biblioteca gigantesca. Yo leí a Nietzsche a los 12 años y a Marx a los 14. Llegué a un punto en el cual sentí que era irresponsable ceñirme a una creencia y decir que esa era la verdadera; irresponsable y egocentrista eso de afirmar que somos la creación perfecta de un ser perfecto. Yo me baso en los pensamientos de Bertrand Russell y Carl Sagan, sus posturas racionalista humanista me cautivaron porque implica usar la razón y la lógica para el beneficio de la humanidad.

GC: El paso común suele ser del agnosticismo al ateísmo, pero no es fácil. A mí el concepto de Dios ya no me resultaba racional. Uno piensa constantemente: “¿Será que me atrevo?”, y cuando lo haces te das cuenta de que sigues siendo el mismo. Mi familia me ve como una cosa rara, inmediatamente te señalan de satánico, no ven que seguimos siendo las mismas personas que trabajamos, amamos y ayudamos al prójimo, simplemente no creemos en Dios. ¿Sabes qué es lo que pasa? da miedo pensar diferente, da miedo criticar y comenzar a hacer preguntas que nadie se quiere hacer, eso da miedo, es aterrador. Cuando se lo dije a mi mamá sus palabras textuales fueron: “¿En qué andas?”.

– En la página de Facebook de la SAV describen que se trata de una organización sin fines de lucro, orientada a concientizar, popularizar y expandir la ciencia a nivel nacional. Habría que notar que también hay científicos destacados que no ven conflicto con la postura racional y la fe religiosa…

DB: En efecto hay científicos que no tiene ese conflicto, si bien admiten que no pueden demostrar la existencia de Dios por métodos verificables; no obstante, hay numerosas investigaciones que señalan que 90% de la comunidad científica no profesa creencia religiosa alguna. Es cierto que incluso los hijos de Russell terminaron siendo cristianos, pero al menos tuvieron la oportunidad de contrastar otras opciones. El problema se da cuando desde jóvenes nos trazan el camino: te bautizan; te compran el traje de la Primera Comunión; te llevan a la confirmación; te tienes que casar por la Iglesia; etc. No hay libertad para escoger lo que uno quiere ser.

– Sin el acceso al conocimiento en tus primeros años de formación tal vez no habrías llegado al ateísmo. ¿Qué tan determinante es la educación para la afiliación religiosa de una persona?

DB: La educación y el sistema escolar son totalmente determinantes a la hora de definir la forma en que piensa un ser humano. Nuestro sistema educativo tiene muchas fallas, la más grave es que su objetivo es enseñar a obedecer, no a pensar. No hay interés por corregir esas fallas justamente porque al Estado le interesa más tener a personas obedientes que personas que razonen. Esa es la base del sistema escolar y para el momento en que el estudiante llega a la universidad, es una persona que no ve ilógico rezar, ir a la iglesia y postrarse ante una imagen de madera para pedirle que todo mejore; no ve otra salida porque nunca le enseñaron a pensar y a afrontar sus problemas de frente.

– Ante la realidad que describes es previsible que el crecimiento de los ateos se haga cuesta arriba en el país…

DB: Muchos llegan a la Asociación agobiados, diciendo que no saben cómo salir del clóset con respecto a su creencia. No saben cómo decirles a sus padres que tienen dudas pese a que hicieron la Primera Comunión. Tuvimos el caso de un señor de 80 años que había sido un creyente ferviente, pero comenzó a investigar y se dio cuenta de que el concepto de Dios era imposible. Le dije que si había investigado, seguramente había cargado con esa duda toda su vida. Hay mucho temor a enfrentarse al grupo familiar, pero una vez que se supera esa etapa y se demuestra que las convicciones están basadas en la lógica y que los valores morales siguen intactos, creo que la familia empieza a respetarte. También sucede algo más: la gente a tu alrededor empieza a dudar.

– Desde su legalización en 2013, ¿cuántas personas se han unido a la SAV?

DB: Son 4350 personas a nivel nacional. Los interesados siguen los pasos para registrarse en la página de Facebook y consiguen su membresía sin costo alguno. Somos pioneros en el país y organizamos reuniones para compartir temas científicos y discutir propuestas para la educación dentro de un Estado laico. Además, la SAV ofrece apoyo legal en situaciones de discriminación laboral por razones religiosas. Tuvimos el caso de una persona despedida luego de manifestar su ateísmo, finalmente se resolvió sin necesidad de abogados. Hay personas cuyo fanatismo religioso, o más que eso su ignorancia sobre lo que es el ateísmo, los lleva a asumir posiciones extremas.

– ¿Te refieres a ese 80% de los venezolanos que correlaciona ser ateo con ser inmoral?

DB: Exacto, hay quienes creen que somos personas inmorales por el hecho de no creer en Dios; justamente esa es una de las metas de nuestra organización: demostrar que ser ateo no equivale a ser inmoral sino que simplemente no tenemos creencia religiosa. Mi moral sigue intacta, sigo siendo una persona íntegra, de bien, que elijo trabajar para mejorar la calidad de vida de las personas a mi alrededor.

A nivel internacional se han visto casos terribles de crímenes de odio por razones religiosas; en Venezuela, el rechazo hacia los ateos se fundamenta en la ignorancia que ve en el ateísmo la fuente de las conductas inmorales. Cuando tú le preguntas a la gente qué es el ateísmo, responden que es no creer en nada… ahí está el error, repito, ser ateo significa no creer en dioses porque no hay pruebas de su existencia, no implica que dejemos de tener una conducta moral correcta. La ignorancia fomentada por nuestro pésimo sistema escolar es una de las causas del rechazo al ateísmo. En países con sistemas educativos más fuertes y eficientes, el rechazo hacia el ateísmo es menor. El gran reto que tenemos en Venezuela es reducir la estigmatización del ateísmo y demostrarle a ese 80% de la población que somos personas tan molares como ellos.

– ¿Cuáles son los valores que promueven desde la SAV?

DB: Somos una organización que busca fomentar el pensamiento crítico y la ciencia; en nuestra reuniones hablamos sobre el trabajo de pensadores ateos, avances científicos, herramientas y metodologías para fortalecer la educación venezolana. También promovemos la solidaridad, ya que en la tragedia de Amuay nuestra organización recolectó y donó medicinas y alimentos a los afectados.

– Entonces esas reuniones no son una especie de aquelarre en los que lanzan dardos a una foto del papa…

– DB: Para nada, de hecho, una de nuestras premisas es el respeto y la libertad de cada persona a creer en lo que quiera. Una de las frases que más nos define es la [atribuida a Voltaire] de defender el derecho de cada persona a manifestar su creencia, independientemente de si estamos o no de acuerdo. Tú puedes ser católico, budista o musulmán y nosotros respetamos el derecho de cada persona a profesar su fe.

– ¿Sienten que ustedes han gozado del mismo respeto?

JM: Hemos recibido críticas, comentarios ofensivos, amenazas y burlas. Nosotros hicimos hace dos años un proyecto de apostasía colectiva frente al Palacio Arzobispal de Caracas y un grupo se acercó a insultarnos. Se trata de ese 80% que cree que somos personas inmorales solo porque pensamos diferente. Esas personas tendrían que preguntarse qué proporción de ese 80% cumple con los 10 Mandamientos… creo que es una postura hipócrita cuando acusas a otro de inmoral porque no cree en Dios, pero no ven cuántos de ellos viven una vida correcta.

-¿Cómo han manejado esa situación?

GC: Con inteligencia y paciencia. Nosotros no vamos por ahí adoctrinando, esa es una gran diferencia de los ateos con los creyentes; la gente se acerca a nosotros, no al revés. La SAV no es solo para ateos, sino también para escépticos y agnósticos, es decir, todas las personas que han decidido dudar de los dogmas impuestos. Hay muchos que independientemente de sus creencias coinciden con la importancia de nuestra propuesta de impulsar el pensamiento apegado a la ciencia y fomentar una educación más crítica.

– Entre los mitos que rodean al ateísmo está que son personas con un gran vacío espiritual, inmersas en una tristeza profunda al no contar con el apoyo de un ser supremo en quien confiar en momentos de angustia y soledad… ¿eso es verdad?

GC: Hay creyentes que tienen un gran vacío y se aferran a su Dios para llenarlo; como también hay creyentes que no sienten ese vacío; hay ateos que sienten un gran vacío y aun así son felices… creo que el vacío no depende de la creencia en un ser supremo, sino que proviene de la misma persona.

Según el estudio del Pew Research Centre, a menor nivel educativo es más probable la afiliación religiosa de la persona. El aumento de los niveles de pobreza y las características del sistema educativo nacional no hacen augurar un crecimiento masivo del ateísmo en Venezuela. ¿Cuáles son las perspectivas sobre el futuro de la SAV?

GC: Yo vivo en una zona popular y es increíble el crecimiento de la santería de unos años para acá, eso evidencia que hay un desespero en la población; la gente se está aferrando a lo que sea que le dé esperanza. Y ahora con la escasez de preservativos nacen más niños en las zonas populares que mañana serán una legión de santeros y evangélicos, sencillamente porque son las referencias culturales que tienen a la mano. De paso, los líderes políticos no abandonan a Dios en ningún discurso para así ser afín con la masa dogmatizada.

DB: Yo que estudio Educación conozco las profundas fallas en el sistema escolar, especialmente en la educación primaria y media. Creo que uno de los principales errores es enseñar al niño a memorizar y no a aprender; es un sistema fallido, las personas no saben definir cosas, incluso las más sencillas. No tienen palabras para definir lo que los rodea. Si un estudiante llega así a la universidad, sin poder definir conceptos simples, cómo le van a pedir que haga abstracciones críticas, que avalúe las variables de un problema… Nuestra verdadera desgracia recae en el pésimo sistema educativo que tenemos, el cual será muy difícil de cambiar porque está promovido desde el Estado para disponer de personas que no piensen crítica y racionalmente, sino en función de obedecer una autoridad.

– No quiero desilusionarlos, pero la tendencia global es que el ateísmo se rezague y dé paso a proporciones mayoritarias de creyentes cristianos, seguidos de cerca por los musulmanes. ¿Qué impacto real esperan tener ustedes como organización?

DB: El reto de los ateos a nivel internacional es trabajar en sus países de manera contextualizada, es decir, en atención a las variables de cada nación para que el pensamiento crítico logre mermar el crecimiento de las poblaciones de creyentes. Otro reto es que el mundo se vuelva más tolerante a la idea de los Estados laicos, para que así los derechos no estén supeditados a una creencia.

GC: A nivel nacional, a la SAV le toca estar más organizada para tener información a la mano para las personas que tengan dudas. Recuerda que cuando una persona creyente duda piensa que está pecando; nuestra misión es ofrecerles información para que superen ese miedo al pecado y al infierno.

– Partiendo de su experiencia, ¿Son más felices habiendo salido del clóset de la religión?

JM: Sí, porque siempre es mejor asumir tus propias convicciones, no estar ocultándolas. Al final, si uno oculta algo es porque cree que es malo, cuando en realidad este no es el caso.

GC: ¡Sí claro, el ateo goza más!

La entrevista fue publicada el 21/09/15 en Newsweek en español Venezuela.

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