Radiografía del gerente venezolano | Gerencia con resiliencia

Ante un entorno dinámico, cambiante e incluso hostil, la mejor cualidad de los líderes locales es su rápida capacidad de adaptación

Gitanjali Wolfermann @GitiW

Ya lo apuntó Darwin: evolucionar no es más que cuestión de adaptarse, y en un entorno como el venezolano, cuya única apuesta segura dentro de un contexto económico, político y social sembrado de incertidumbre, es la certeza de que algo va a pasar, la capacidad para prever escenarios y ajustar las estrategias a las nuevas realidades es actualmente, más que una aptitud deseable, un requerimiento obligatorio del gerente en Venezuela.  

El líder que no logre cumplir con los objetivos propuestos podría  argumentar, datos en mano, que tiene el contexto económico en contra. Se enfrenta, en efecto, a una inflación que creció a razón de 4 puntos porcentuales mensuales hasta alcanzar, en el primer semestre del año, 29% según cifras oficiales del BCV. A esto se le suma un control de acceso a las divisas que en lo que va de 2013, solo ha convocado a dos subastas –al cierre de esta edición no se conoce cuándo se abrirá la tercera puja del Sicad-. 

Este gerente podría además argumentar que existe un control de precios que limita su margen de ganancias. Cifras del BCV indican que los productos regulados han sido afectados por la inflación en 20,6% durante el primer semestre del año. Y por si fuera poco, también argumentaría que con la entrada en vigencia de la nueva ley del trabajo, el impacto sobre los costos laborales de la empresa será aproximadamente de 30%. 

Ernesto Blanco, profesor y coordinador del Centro de Gerencia y Gestión del IESA, afirma que este entorno económico perfila un gerente que se encuentra bajo mucha tensión. “Se enfrenta a variables que no puede controlar, que además cambian con muchísima rapidez y que afectan de forma directa sus labores operativas”. 

Blanco señala además que este contexto, en esencia externo,  también repercute en el clima interno de las empresas, por lo que su rol como gerente y líder de equipo es crucial. Es este entorno, advierte el profesor, en el cual el gerente venezolano ha sacado a relucir su cualidad más notable: la resiliencia, esa capacidad para asumir con flexibilidad situaciones límites y sobreponerse a ellas. 

Nuevo contexto, nuevas competencias 

La gestión de proyectos adaptada a la realidad local requiere de un alto grado de maleabilidad para afrontar los bruscos cambios del entorno interno y externo. Esto implica, a juicio de Alberto Afiuni, socio líder de servicios de auditoría de Ernst & Young, el diseño de una estrategia lo suficientemente flexible que permita ajustarla ante futuros escenarios. 

Afiuni también señala que la limitada oferta de recursos impacta en las decisiones cotidianas que debe tomar el gerente venezolano, por lo que es indispensable poseer y aplicar competencias de gestión de proyectos, que lo ayuden a jerarquizar adecuadamente y a establecer prioridades que optimicen costos, y promuevan el uso eficiente de los recursos con los que cuenta. 

Regina Quintero, líder de consultoría de Hay Group, añade en ese sentido que la planificación ha pasado a ser una competencia clave en la gestión de proyectos actual. “La necesidad de anticipar escenarios factibles en el corto y mediano plazo, y diseñar estrategias que puedan ser adaptadas en consecuencia, es una de las principales fortaleza del gerente venezolano”, afirma la consultora. 

Versión impresa de la revista Gerente edición 302

Asimismo Quintero señala que el gerente local ha aprendido a trabajar en medio de la incertidumbre, y que es justamente la planificación de varios escenarios posibles, lo que lo lleva a lograr los objetivos aún en entornos adversos. Por su parte, Afiuni agrega que cuando el gerente es capaz de descifrar el entorno mediante un cuidadoso análisis, tiene un mayor chance de identificar oportunidades de negocios.  

No obstante, el profesor del IESA experto en temas de gestión y liderazgo, observa que cada vez más los gerentes venezolanos tienden a planificar para el corto plazo, o incluso a tomar decisiones sobre la marcha de forma improvisada. Y es que ante el doble reto de un futuro incierto – en el cual se encuentra el acceso a las divisas del que depende la operación de la empresa- y un escenario cambiante – acceder a ellas a un costo mayor del previsto en el presupuesto planificado-, el gerente local puede enfrentarse a una parálisis en la toma de decisiones, que acarree un importante costo de oportunidad para la organización. 

En este sentido, Quintero afirma que “las empresas nacionales más exitosas y los gerentes más capaces, están haciendo un apropiado balance entre mitigar los riesgos y asumirlos para ganar”. Al respecto, Afiuni añade que “la clave está en analizar adecuadamente el entorno y ser selectivos, a fin de que las oportunidades que se tomen no comprometan las buenas prácticas de gobierno corporativo”. 

La flexibilidad que caracteriza al gerente venezolano también se evidencia en su forma de abordar los obstáculos. El representante de Ernst & Young, afirma que la innovación a la hora de resolver problemas es una competencia que el mismo entorno ha requerido, pero que además calza bien con la forma de ser del venezolano, quien tiende a proponer soluciones creativas ante situaciones desafiantes. 

If you can make it here, you’ll make it anywhere

Alberto Afiuni comenta que ejecutivos de todo el mundo que optan a cargos de alta gerencia, son enviados a hacer pasantías en Venezuela pues se considera, que si logran los objetivos propuestos en un entorno como el nacional, conseguirán excelentes resultados en otros países. 

Liderazgo criollo

Tradicionalmente, el modelo de gerencia venezolano ha tendido a ser de corte autoritario. Quintero opina que esto se debe principalmente al hecho de que muchas de las grandes empresas nacionales, fueron en sus inicios pequeñas empresas familiares, donde el nexo favoreció un talante más paternal, que fue modelando el estilo de muchos gerentes que hoy ocupan altos cargos.  

Añade sin embargo, que en un estudio realizado recientemente por Hay Group sobre los modelos de liderazgo de los gerentes locales, estos han manifestado que “el estilo autoritario ya no funciona porque ha cambiado tanto la estructura de las empresas, las cuales son cada vez más horizontales; pero fundamentalmente porque han cambiado los empleados”, afirma. 

Dicho estudio reveló que el estilo de liderazgo predominante entre los gerentes venezolanos es el directivo en 75% de los casos. Este estilo, describe Quintero, promueve valores como el respeto a la diversidad y las diferencias, es decir, que tiende a favorecer el trabajo en grupo. Además, añade que es un estilo que busca en lugar de órdenes,  dar instrucciones para fortalecer la construcción de la visión de la empresa. 

Belkis Guedez, socia de Advisory de KPMG, confirma que una competencia del gerente venezolano de hoy es justamente su evolución hacia un liderazgo más cercano, genuinamente interesado en el bienestar de su equipo y con mayor inclinación al uso de la negociación en lugar de la coerción. “Este nuevo estilo de liderazgo se ha visto influenciado por técnicas de coaching, que promueven cualidades como la escucha activa, valorar las opiniones de los demás y fomentar el trabajo en equipo para alcanzar las metas de la empresa”, señala Guedez. 

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Esta apertura hacia modelos de liderazgo más abiertos e incluyentes responde, a juicio de Ernesto Blanco, a la necesidad por fortalecer el entorno interno de las organizaciones de cara a los retos del contexto externo. “El gerente venezolano no está muchas veces en capacidad de mejorar sustancialmente las condiciones laborales de sus colaboradores, tales como paquetes de compensación o bonos de productividad, pero sí puede ser capaz de ser empático con su equipo”, afirma. 

El representante de Ernst & Young señala que hay otra razón estratégica por la cual el gerente venezolano ha sumado a sus competencias, un estilo de liderazgo basado en una comunicación activa y fluida con su equipo de trabajo. “Cada vez que el escenario cambia y se modifica la planificación, es primordial que toda la empresa sepa cuáles serán los ajustes a fin de reducir la incertidumbre interna”. Añade Afiuni  que además, la comunicación periódica lo ayudará a mantener al equipo motivado y cohesionado.  

Ser gerente se aprende al ejercer el rol

Los expertos coinciden en que además del dominio de las competencias técnicas propias de cada disciplina, el gerente venezolano ha entendido que debe desarrollar y fortalecer sus competencias sociales y comerciales, también conocidas como soft skills. “Estas habilidades incluyen negociación, persuasión, comunicación asertiva, estrategias de venta y liderazgo”, señala Alberto Afiuni. 

En esencia, estas cualidades están orientadas hacia mejorar el entorno interno de las organizaciones, pues implican una conexión con la gente. “La nueva generación de colaboradores que el gerente debe liderar, no le van a permitir un estilo autoritario. Los jóvenes que comienzan su carrera profesional esperan un gerente que domine su campo, pero sobre todo, que valore lo que cada persona tiene que aportar y fomente un ambiente laboral de respeto, inclusión y transparencia”, advierte Guedez. 

Por su parte, la experiencia docente de Ernesto Blanco, lo lleva a afirmar que el gerente venezolano tiene en alta estima el tema de la capacitación constante, bien sea de forma académica mediante estudios de postgrados, como a través de cursos, diplomados y talleres que lo ayuden a estar actualizado y a desempeñar mejor sus funciones. Asimismo, apunta como una competencia que lo caracteriza, la necesidad de estar alerta a las tendencias globales, en ámbitos como la tecnología y las acciones de RSE, que puedan apoyar su gestión de trabajo. 

Por su parte, Quintero afirma que el reconocimiento de la importancia de la formación continua, ha llevado a los gerentes nacionales a promover prácticas como la fertilización cruzada, mediante la cual los gerentes rotan entre departamentos fuera de su área primaria de competencia, para así aprender nuevas habilidades y capacidades. “La gerencia no se aprende en la universidad, es la práctica del día a día frente a los retos internos y externos lo que hace a un buen gerente”, señala la representante de Hay Group. 

Realidad Pymes: mismos retos, menos apoyo

De acuerdo a cifras recientes presentadas por Venamcham, se estima que las Pymes emplean a más de 4.000.000 de venezolanos, y que 97% de estas empresas tienen menos de 50 empleados. Esto implica que la mayoría de los gerentes del país se desenvuelve en organizaciones que enfrentan los mismos retos del entorno externo e interno, sin contar en muchos casos con el apoyo que ofrece una organización con una estructura más sólida. 

Al respecto, Afiuni afirma que entre las competencias que debe reforzar con más razón el gerente de una Pyme, es la capacidad para establecer prioridades ya que sus recursos, tanto financieros como humanos, son más limitados. También debe fortalecer la innovación como una estrategia para resolver los problemas que se le presenten de forma creativa, potenciando al máximo sus recursos. 

Blanco agrega que el gerente de una Pyme tiende a ser todero, tanto por la escasez de recursos como por el hecho de que en muchos casos, él es también dueño o socio de la empresa. “Este gerente conoce muy bien la operación de su negocio, lo cual es una gran ventaja. También tiene a su favor que suele ser muy versátil, proactivo, enérgico y creativo a la hora de resolver los problemas cotidianos”. 

En contraparte, advierte el representante del IESA que a este gerente de Pymes le cuesta delegar, lo que a la larga frena el desarrollo de la empresa pues para crecer, es necesario descentralizar la toma de decisiones. Finalmente, añade que el costo personal suele ser más alto para el gerente de la pequeña y mediana empresa que para su par en organizaciones grandes. “Hay Pymes muy exitosas, cuyos gerentes hacen grandes esfuerzos y sacrificios para lograr los objetivos, sin embargo, a muchos se les va la vida en ese desgaste”, concluye. 

Valor diferenciador

Los expertos consultados coinciden en que por sobre todas las competencias, la más valiosa del gerente venezolano actual es su rápida capacidad de adaptación. La flexibilidad para ajustar las estrategias y lograr las metas propuestas es una cualidad que lo distingue. Esta resiliencia se apoya en su aptitud para analizar varios escenarios posibles, planificar en consecuencia y descifrar, aún en medio de la incertidumbre local, las mejores oportunidades de negocio.  

A este conjunto de aptitudes hay que sumarle, necesariamente, unas actitudes que diferencian al gerente venezolano y que, a saber de los expertos, lo catapultan al rango de súper gerente. Entre ellas están su disposición a asumir retos, un optimismo a toda prueba, perseverancia ante las dificultades, compromiso con sus colegas y, cómo no incluirlo, un buen humor que hace que ante el mal tiempo, ponga siempre, buena cara.

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