Proyecto Integridad: la transición democrática venezolana pasa por una reforma electoral

De acuerdo con los coordinadores de la propuesta, el deterioro significativo de las condiciones electorales en Venezuela hace necesaria una reforma del sistema que garantice la integridad y calidad del proceso electoral

Gitanjali Wolfermann @GitiW

Votar va más allá del día de la elección: en realidad se trata de un ciclo de 11 procesos que deben conducir a la materialización de la voluntad política de los ciudadanos. Al menos esa es la teoría, en la práctica, la integridad del proceso electoral depende de la existencia y cumplimiento de reglas claras para cada uno de los actores: partidos, electores, miembros del Poder Electoral, efectivos del Plan República, observadores, etc. 

“Luego de tres años de consultas, generamos una propuesta que ya fue colocada en manos de la Asamblea Nacional. Es importante destacar que la integridad electoral se refiere a la implementación de buenas prácticas que mejoren la calidad de la administración electoral y lleven a garantizar la equidad, transparencia y justicia en la aplicación de las normas electorales”, explica el politólogo Juan Manuel Trak, uno de los coordinadores de la propuesta.

El proyecto contó con la participación de organizaciones que cuentan con un reconocido dominio del tema electoral. Entre ellas están: el Observatorio Electoral Venezolano, la Red de Observadores Electorales de la Asamblea de Educación, Súmate, Esdata, Ciudadanía Activa, Transparencia Venezuela, Compromiso Ciudadano, el Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres y la Red de Observadores Electorales de Venezuela.

Ciclo electoral: democracia en 11 pasos

El ciclo electoral se compone de cuatro grandes etapas que a su vez se dividen en varias fases. La clave para el pleno ejercicio democrático reside, en gran medida, en la integridad del desarrollo de cada una de las fases.

ciclo-electoral

¿Qué tan íntegro es el ciclo electoral venezolano?

“Los datos evidencian un importante deterioro en lo que a integridad electoral se refiere: en la medida en que el partido de gobierno fue perdiendo competitividad, las malas prácticas electorales empezaron a emerger de manera más evidente”, afirman desde el Centro de Estudios Políticos (CEP) de la UCAB.

La confianza de los venezolanos en el sistema electoral es otro indicador relevante. Una encuesta de percepción reveló que en 2015, 50% de los venezolanos no tenía ninguna confianza en la integridad del ciclo electoral. En 2016, ese porcentaje se redujo a 26%, posiblemente tras los resultados del 6 de diciembre.

Los coordinadores del proyecto de reforma afirman que las elecciones venezolanas muestran importantes fallas en su ejecución, pero no se trata de debilidades de orden técnico -los expertos no encontraron evidencia de manipulación de los resultados a través de las máquinas de votación-, pero sí hallaron que las autoridades electorales aplicaban u omitían de forma deliberada las reglas para favorecer a una de las partes.  

De acuerdo con la investigación del CEP, cada fase del ciclo contiene vicios que justifican la propuesta de reforma electoral. Entre esas debilidades están:

Fase 1

  • Existencia de un sistema mayoritario para la selección de los representantes de la Asamblea Nacional.
  • Deficiencias en el registro electoral cuya última auditoría se realizó en 2005.
  • Negativa del CNE a inscribir nuevas organizaciones partidistas. En 2015 rechazó la inscripción de 9 organizaciones políticas.

 Fase 2 (los mayores desequilibrios se observaron en esta etapa)

  • Uso indebido de los recursos públicos por parte del partido de gobierno.
  • Monopolización de los medios públicos por parte del PSUV.
  • Uso indiscriminado de las cadenas para transmitir actos de campaña.
  • Entrega de beneficios sociales con fines de promoción electoral.
  • Ausencia de mecanismos de rendición de cuentas por parte de los partidos políticos.

 Fase 3

  • Aumento de amenazas a los votantes durante el día de votación.
  • Dificultades de los venezolanos en el exterior para votar.
  • Denuncias sobre el uso indebido del voto asistido.

 Fase 4

  • Retardo en la emisión de resultados.
  • Restricción de acceso a los observadores nacionales e internacionales.
  • Negativa del CNE a auditar completamente los cuadernos y urnas de votación.
  • Omisión del CNE a castigar el uso indebido de recursos del Estado.

 ¿Hay democracia sin elecciones transparentes?

No es coincidencia que la propuesta se presente en un contexto en el cual los partidos políticos y la sociedad civil organizada cuestionan constantemente la actuación del árbitro electoral, aduciendo que las decisiones del Consejo Nacional Electoral no facilitan la participación y el voto de los ciudadanos.

“Hemos visto un deterioro significativo de las condiciones electorales durante los últimos años lo que se traduce en condiciones alejadas de la legalidad y en decisiones que no responden a las leyes y a la Constitución, lo cual afecta el derecho a la participación de la ciudadanía”, afirma Trak.

“Un país que aspira a una transición democrática pacífica necesita corregir sus reglas electorales, de lo contrario veremos más de lo que ya hemos visto: bloqueo de procesos como el Referendo Revocatorio y la posposición sin ningún argumento válido de la elección de gobernadores”, dice Benigno Alarcón, director del CEP.

El proyecto de reforma electoral presentado se discute actualmente en la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional. Luis Lander, representante del Observatorio Electoral Venezolano, explica que algunas de las propuestas se vienen discutiendo en el país desde 1990 cuando se creó la antigua Comisión para la Reforma del Estado (COPRE).

Roberto Abdul, miembro de la organización Súmate, indica que el proyecto incluye una propuesta de ley para normar los procesos de referendo en el país. Finalmente, las organizaciones que impulsan la reforma sostienen que se trata de incluir principios de aceptación universal y advierten que sería un grave error someter su aprobación a cálculos políticos.

“Estamos en pleno proceso de transición pero no sabemos hacia dónde. La posposición de las elecciones regionales sin ninguna justificación y la violación al reglamento en el proceso revocatorio son señales de mayor autocratización que puede derivar en un autoritarismo hegemónico de partido único. Eso está en el horizonte y no podemos subestimar este peligro. Mucho de lo que ocurre hoy se subestimó en el pasado. No puede haber transición democrática sin ajustar las leyes que regulan el proceso electoral”, afirmó Alarcón.

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