Portafolios personales: sin estrategia de inversión los resultados serán malos

Determinar el perfil de riesgo de cada inversionista es solo el inicio, al que sigue un detallado análisis del entorno para identificar las mejores oportunidades de inversión

Gitanjali Wolfermann @GitiW

Pienso, luego invierto. El método cartesiano, a saber: observar, analizar, deducir y comprobar, ilustra a la perfección la lógica detrás de una sana estrategia de inversión. Se observa el entorno –fundamentalmente el económico y político-, se analizan desempeños, se deducen cuáles regiones y sectores pueden ser más rentables y al cabo de un tiempo, se comprueba si la estrategia diseñaba fue exitosa. 

“La gente cree que hay algo azaroso en el tema de las inversiones”, afirma David Alayón, asesor de inversiones y director de Kapital –consultoría económica y financiera con más de 17 años de trayectoria en el país-, quien añade que nada es más ajeno a la realidad. “Toda transacción implica un riesgo, de allí que sea necesaria una estrategia a largo plazo. Sin ella, los resultados son muy pobres”. 

Alayón sostiene que determinar el perfil de cada inversionista es el primer elemento a considerar. La edad, asegura, es un factor clave para perfiles de inversión más agresivos, ya que estas inversiones requieren de mayor tiempo y flexibilidad para recuperarse de los vaivenes financieros. 

Hace alusión al ciclo 2008-2012, período signado por una crisis crediticia que hizo migrar los flujos de los inversionistas hacia el mercado de bonos –renta fija-, como protección ante la volatilidad de las acciones. 

Esta tendencia, explica Alayón, comenzó a revertirse a mediados de 2013 cuando se evidenció un retorno hacia la inversión en acciones. “La mejoría de la situación económica de Estados Unidos, incluyendo la posibilidad de la puesta en funcionamiento del llamado ‘tapering’ –mecanismo de desmontaje de inyección de liquidez por parte del Banco Central de Estados Unidos- podrían arrastrar el precio de todos los bonos. El mercado lo que hace es anticiparse a esta situación”. 

Estrategia para el 2014: más acciones que bonos

Nada es tan sensible a las variaciones del entorno –incluso a la mera posibilidad de cambios-, como el mundo financiero. Alayón sostiene que el repunte de la economía de Estados Unidos, especialmente de los sectores tecnológicos y consumo, favorece la inclusión dentro del portafolio de inversión personal, de 45% de acciones de la bolsa norteamericana. Agrega que Apple y Wal-Mart son buenas representantes de estos sectores.  

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Otro 25% del portafolio podría destinarse a los mercados europeos. “La eurozona acaba de salir de una recesión de cinco trimestres, por lo que ahora es un buen momento para invertir”. Señala que los inversionistas inexpertos buscan ingresar a los mercados cuando ven un ‘buen momento’, es decir, cuando es más costoso. “Hay que entrar en la parte más baja del crecimiento para ver mejores rendimientos. La anticipación es clave”, afirma el asesor de inversión. 

El potencial de los mercados emergentes, apalancado en sus fortalezas macroeconómicas –entre ellas la acumulación de 75% de las reservas internacionales-, no debe pasarse por alto en la conformación del portafolio de acciones de 2014. “Es una inversión más barata, en comparación con mercados mundiales más estables, no obstante, son acciones con una alta volatilidad. La recomendación es no dedicar más de 20% del portafolio”, afirma Víctor Silva, socio director de Kapital.

Hablemos en bolívares

En líneas generales, afirma Alayón, el inversionista venezolano suele estar poco educado en materia financiera. “El dinero es algo que tenemos que manejar toda nuestra vida, sin embargo, nunca nos enseñan formalmente a hacerlo. Aprendemos más a través de los patrones familiares”. 

Sin embargo, señala que hay un término con el cual el venezolano está perfectamente familiarizado: la inflación, que al cierre de esta edición alcanza 54,3% según cifras del BCV. “El inversionista en bolívares sabe que debe proteger su patrimonio frente al crecimiento de la inflación”. 

Añade Alayón que el venezolano también intuye que el ahorro, aún con el ajuste reciente de la tasa de interés pasiva a 16% reflejado en la Gaceta Oficial 40.305, para saldos diarios máximos de 20.000 bolívares, no es la mejor opción para proteger su dinero. 

Frente a este escenario, sostiene que pese a ser poco profunda, invertir en la Bolsa de Valores de Caracas no deja de ser una opción interesante, especialmente al comprobar que durante el 2013 mantuvo un crecimiento sostenido que alcanzó casi 400%, por mucho, la bolsa que más creció a nivel mundial en un año. 

Afirma que en el contexto específico de la BVC, la constancia pesa más que los montos de inversión. “La periodicidad y la disciplina son la clave, lo que implica disponer de montos constantes de inversión que permitan ver resultados a mediano y largo plazo”. Argumenta que los valores pertenecientes a la banca y a empresas como Envases Venezolanos, son opciones a considerar debido a los resultados que han mantenido. 

Bonos “siempre y cuando” 

Para los inversionistas con perfiles de riesgo moderado, los bonos han representado una opción de inversión tradicional. Sin embargo, este mercado no es ajeno a los embates del contexto político y económico global y local. “Hablar de bonos implica hablar de rendimiento al vencimiento, siempre y cuando el emisor honre el compromiso asumido”, explica Alayón. 

La confianza se erige así como un factor clave. “En el camino de ese bono hasta su vencimiento -10, 15, 20 años- pueden pasar muchas cosas con el emisor”, agrega el experto en inversiones.  

Durante el 2013,  los Bonos de Venezuela y Pdvsa sufrieron fluctuaciones importantes, debido a factores externos como el aumento de la tasa de interés de Estados Unidos y la calificación de la deuda venezolana, y a factores internos como problemas de flujo de caja en divisas consecuencia, entre otros factores, de la caída de la producción petrolera estimada por Kapital en 18% para el período 1997-2012, y a un aumento de las importaciones que alcanzó 50% del PIB al cierre del año. 

Aunque no prevé un riesgo de default, Alayón señala que la cautela debe primar al momento de invertir en bonos, por lo que recomienda permanecer en la parte corta de la curva, esto es, bonos cuyo vencimiento no exceda cinco años ya que disminuye el riesgo de volatilidad, y no dedicarle más de 20% del portafolio. “El bono Pdvsa 2014 es una buena oportunidad de inversión ya que rinde 14% y vence en menos de 11 meses”, apunta. 

Invertir en activos productivos

Alayón sostiene que el contexto inflacionario nacional hace atractivo el endeudamiento, especialmente aquel para adquirir activos productivos, es decir, aquellos que además de su valor contable generen ganancias que superen la inflación. 

“Desde contraer una deuda a 24% para invertir en un carro destinado para el servicio de taxi, hasta la adquisición de bienes de capital –inmuebles, maquinarias- para hacer crecer un negocio propio, es preferible a mantener el dinero sin producir”, señala. 

Destaca la manufactura y el turismo como buenas opciones para quienes apuestan por proteger su patrimonio en bolívares, a través del sector de la producción y el servicio.

Alayón es enfático al afirmar que una inversión no es ni una apuesta ni un juego. “Mi recomendación es educarse, asesorarse y solo después, invertir. A lo largo de mi carrera he escuchado expresiones como ‘quiero apostar en la bolsa’, y por lo general, quienes lo asumen como un juego corren un mayor riesgo de perder”. Descartes, todo indica, tenía razón.

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