Reforma tributaria: ¿pagar más ganando menos?

Ampliar la base imponible, reintroducir tributos derogados y ajustar la alícuota de los impuestos existentes, son algunas de las opciones para incrementar la recaudación fiscal

Gitanjali Wolfermann @GitiW

El río de la reforma tributaria lleva rato sonando. El diputado Ricardo Sanguino, presidente de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, anunció a mediados de 2013 que presentaría una propuesta de reforma fiscal, a fin de incrementar la recaudación y minimizar la evasión tributaria.

Asimismo, en abril de este año el presidente Maduro señaló que quien gane más, debe pagar más, premisa que, cabe destacar, constituye el principio de progresividad sobre el que se asienta, entre otros, el impuesto sobre la renta (ISLR). 

Sin embargo, acometer una reforma fiscal que busque incrementar la recaudación, en un contexto económico caracterizado por la merma de la producción nacional, que de acuerdo a cifras oficiales cayó en 2013 a 13,7 % del Producto Interno Bruto (PIB), luce, a juicio de expertos tributarios, contradictorio. 

“Introducir mayores gravámenes en una economía altamente regulada solo aumentará la presión fiscal sobre el sector productivo”, explica Leonardo Palacios, abogado y coordinador del proyecto de reforma del sistema tributario entre 1991-1993.

Palacios argumenta que la propuesta de una reforma al sistema tributario vigente debería basarse en una visión global, que a su juicio, implicaría en primer lugar buscar la neutralidad del sistema tributario para hacerlo más competitivo y atractivo para la inversión. 

Como segundo aspecto, dicha reforma debería servir para alinear la política monetaria nacional, dándole mayor cohesión para lograr los objetivos económicos. Como tercer punto, explica Palacios, está el sentido recaudatorio de la reforma, que buscaría aumentar el nivel de ingresos, equilibrar variables macroeconómicas y reducir el déficit fiscal.

“No es suficiente proponer una reforma que abarque solo uno de estos aspectos, en este caso el recaudatorio, ya que para que haya una mayor tributación debe haber primero un incremento de la capacidad de producción, lo cual se logra a través de un sistema impositivo atractivo para la inversión”, advierte Palacios.   

Cuestión de forma y fondo

A casi un año de que el diputado Sanguino ofreciera presentar la propuesta de reforma, el hermetismo alrededor de la misma continúa. Mientras tanto, en el mismo período, la entonces candidata y ahora presidente de Chile, Michelle Bachelet, presentó una propuesta para una reforma completa del sistema tributario que se discutió durante más de 9 meses, la cual se encuentra, al cierre de esta edición, en fase de discusión en el Parlamento.

Al respecto, la abogada especialista en gerencia fiscal y derecho tributario, Sonia Guánchez, señala que para realizar una reforma tributaria eficiente es indispensable consultarla con todos los sectores a fin de evaluar su impacto. “En Venezuela, tanto en este caso como en reformas anteriores, los gobiernos han hablado de hacer ajustes que luego no se materializan, verbigracia, el monotributo”.  

Ante la incertidumbre respecto a cómo se haría operativa la premisa de que quien gane más pague más, Guánchez señala que técnicamente habría varias vías, cuya escogencia dependerá al final de los objetivos que tenga el Gobierno. 

“Como la lógica del ISLR ya es progresiva, incrementar la recaudación por esa vía implicaría un ajuste de los porcentajes o alícuotas impositivas, que aunque es de fácil implementación, los efectos se verían en el próximo ejercicio fiscal”, explica Guánchez. 

Al evaluar esta alternativa, Palacios señala que en proporción a otro tipo de recaudación, el ISLR aporta un flujo de ingresos mínimo, que en 2013 representó 24,68 % del total recaudado por el Seniat. 

Otro mecanismo para incrementar la recaudación fiscal sería ajustar la alícuota del impuesto al valor agregado (IVA), fijada en 12 % desde mayo de 2009. A diferencia del ISLR, el IVA representa más del 50 % de los ingresos del ente fiscalizador. Palacios señala que aunque el Gobierno ha dicho que espera reducir las vías de tributación indirecta, en la práctica ve inviable su eliminación. 

Guánchez sostiene que si el ajuste se hiciera por vía del IVA, lo cual sería también de fácil aplicación y con efectos inmediatos en términos de recaudación, el mismo no cumpliría con la premisa expuesta por el presidente ya que la naturaleza traslativa del tributo llevaría su efecto al consumidor final, es decir, a toda la población.

Ambos expertos coinciden en apuntar que la reintroducción del impuesto al débito bancario (IDB), derogado en 2006, sería una opción si la meta del Ejecutivo es generar ingresos de manera rápida. “Es sencillo de implementar porque se apoya en la estructura bancaria existente, además, su aplicación podría ser menos visible para los ciudadanos ya que podrían exonerar a las cuentas de ahorro que manejan generalmente las personas naturales”, argumenta Guánchez. 

El IDB ha sido aplicado en 3 oportunidades (1994, 1999-2000, 2002-2003), con alícuotas que oscilaron entre 0,50 % y 1 % del valor de la transacción. De acuerdo a cifras oficiales, los porcentajes recaudados en relación al PIB fueron de 1,28 %, 0,83 % y 0,50 % respectivamente. 

Sin embargo, el contexto económico que motivó su aplicación era distinto al actual, ya que en todos los casos, la canasta petrolera nacional rozaba valores mínimos, mientras que ahora el crudo venezolano se cotiza alrededor de 96 dólares por barril. 

El costo de las regulaciones

Cifras de Conindustria del primer trimestre del año, revelan que la capacidad utilizada cayó a 48,02 %, el valor más bajo desde 2003. La principal razón esgrimida por el sector es la limitación para obtener materia prima, situación que los empresarios no vislumbran que mejore, y en consecuencia, 51 % de las empresas señala que no tiene planes de invertir durante el 2014.     

Aún en medio de un contexto de diálogo económico entre el Gobierno y el sector productivo, Palacios estima que el panorama para las empresas de producción y servicio es muy negativo. “De acuerdo al Índice de Libertad Económica 2014, que mide variables como la apertura a mercados internacionales, el derecho a la propiedad privada y los niveles de corrupción, Venezuela se ubica en el puesto 28 de la región –Cuba cierra la lista- y en el puesto 175 a nivel mundial”, señala el abogado.  

Palacios también destaca en tanto en Chile, que de acuerdo a dicho índice se encuentra en el puesto 7, y en Colombia, que está en el 34, se realizaron procesos de reforma tributaria que buscaron la modernización y la simplificación de los procesos fiscales, a fin de hacer sus economías más competitivas. 

“Si se incrementan los gravámenes al sector productivo, en un contexto de regulación de las ganancias, se limitará aún más la libertad económica de las empresas y en consecuencia, la reactivación del sector”, argumenta Palacios, haciendo referencia a la entrada en vigencia de la Ley Orgánica de Precios Justos aprobada a principios de año. 

Por su parte, Guánchez agrega que “si el Gobierno ve que la producción nacional ha mermado, no puede esperar recaudar más. La lógica dice que a mayor producción, más ganancias y mayor tributación, pero si quien produce deja de vender, el Estado deja de recaudar”.

La experta en materia tributaria concluye apuntando que en medio de la incertidumbre, la vía por la que se decante el Ejecutivo dejará en evidencia el propósito real de la reforma. Dime cómo recaudas, y te diré qué quieres, murmura el discurrir del río.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s